sábado, 13 de abril de 2013

Leyenda: "La torre del Comte Mal (Can Formiguera)"



Ramon Burgues de Safortesa i Fuster (1627 – 1694), segundo conde de Santa Maria de Formiguera, fue conocido también bajo el nombre de Comte Mal. En una época de luchas entre Canamuts i Canavalls, el conde fue uno de los más claros representantes de la reacción señorial del siglo XVII. La casa de Formiguera quería el dominio directo y el cobro de diezmos (impuestos) de las comunas de Santa Margalida y, además, pretendía tener jurisdicción feudal, civil y criminal sobre los habitantes de sus caballerías, vecinos la mayor parte de la vila de Santa Margalida. Esta segunda pretensión entraba en conflicto con las franquezas de Jaume I, por lo que los habitantes de los extendidos dominios del conde defendieron encarnizadamente su estado libre, sin ninguna otra sujeción más que a la del poder real. Las peleas, los muertos y los heridos, los abusos a la autoridad y el miedo que reinó durante todos aquellos años seguramente generaron el apelativo de Mal  que acompañó al nombre del conde.

Pero, a menudo la figura histórica de de Ramon Burgues i Safortesa ha estado entremezclada con la leyenda del Comte Arnau catalán. Así, fantasías, tradiciones y recreaciones literarias se mezclan con la realidad histórica y, todas juntas, configuran uno de los personajes legendarios más completos de la historia de Mallorca, con gran cantidad de episodios que todavía circulan por la isla, especialmente por Santa Margalida y por las  montañas de Galtazó.

Respecto a las fábulas localizadas en la solariega casa del Comte Mal, Can Formiguera, cuentan que el conde estaba enamorado de Margalida, monja de Santa Clara, y que el diablo lo ayudó a construir una torre en la misma casa, situado al lado del convento de clarisas, para poder vigilar los movimientos de la enamorada. Esta torre se estaba haciendo tan alta que los jurados, escandalizados, pararon las obras y obligaron a rebajarla. El diccionario Alcover-Moll se hace eco de la fábula, con alocados demonios como protagonistas: “En la ciudad de Mallorca es tradición que los alocados demonios construyeron en una noche la torre de Can Formiguera. En el mismo sentido, la tradición también comenta la existencia de una galería subterránea que comunicaba el convento con la casa, así recogen los versos del romance:

Feis-ne tancar aquella mina, muller lleial,
que dóna al convent de monges, al convent sant”.

Los versos de Guillem Colom nos hablan de la torre y de su diabólico ambiente:

I entretant, no molt enfora,
a cent passes a la vora,
el diable ordia alhora sa teranyina infernal.
Veïna de la clausura
i omplint els voltants d´horrura,
s´alçava, esquerpa i obscura,
sotjant totora el vell claustre, la torre del Comte Mal.

Bibliografía: “Palma, ciutat de llegenda. Itineraris pels mites, les llegendes, les curiositats i els detalls de la ciutat de Mallorca”, de Gaspar Valero i Martí.
Fotografías: Virginia Leal.